El golpe al bolsillo de los argentinos parece no tener fin, y al día siguiente del veto presidencial a la ley que frenaba el tarifazo en la energía eléctrica, se aplicaran una serie de aumentos en transporte, nafta y medicina prepaga.

Es que a partir de este viernes 1ro de junio, el boleto de colectivo subirá de 9 a 10 pesos (aumento del 11 por ciento) y los trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) irán de 3 a 3,25 pesos (8 por ciento).

Como si fuera poco, la medicina prepaga se incrementará un 7,5 por ciento en todo el país. Vale recordar que el Gobierno autorizó cinco aumentos el año pasado en esta área, sumando un 27 por ciento en total, por encima de la inflación oficial (24,7 por ciento).

Las cuotas de las prepagas habían subido por última vez un 4 por ciento en febrero, con lo que el nuevo incremento será el segundo en lo que va de este año y el sexto de los últimos 12 meses.

Todos estos aumentos se suman al de los combustibles, que contra el anuncio del Gobierno de congelar los precios hasta julio, este viernes las naftas y el gasoil iban a subir un 1,3 por ciento, aunque por ahora quedó en suspenso.

Desde diciembre de 2015 hubo 12 fueron aumentos, con lo que en concreto, la nafta se encareció 108,5 por ciento en sintonía con la devaluación.

Estos incrementos inciden directamente en el índice de inflación que en abril registró una suba acumulada del 9 por ciento en el primer cuatrimestre de 2018, alcanzando el 60 por ciento de la pauta anual que el Gobierno fijó en un 15, algo que parece inalcanzable.

Pero el golpe al bolsillo no queda ahí, ya que con el veto presidencial al tarifazo, se vendrán nuevos aumentos en los servicios de luz y gas, que desde diciembre de 2015 promedian 1295 por ciento de suba, y llegarían a fin de año a completar 1768 y 1519 por ciento, respectivamente, según publica Página 12.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que el porcentaje destinado en los servicios de luz y gas para un salario registrado promedio de 26.637 pesos asciende al 7,7 por ciento y a fin de año se acercará al 11 por ciento, aun previendo un aumento salarial.

“Los aumentos de las tarifas están subiendo muy por encima del promedio (de la inflación) y no tiene nada que ver con el movimiento del salario”, sostuvo el director de CEPA, Hernán Letcher, según publica Página 12.

En la luz, este año se aplicó un 28 por ciento en febrero y se aguarda por otro aumento de 25 por ciento en los últimos meses del año. En el gas, en 2018 hubo un aumento desdoblado de 32 por ciento en febrero y abril, y entre octubre y noviembre se espera otro 25 por ciento. 

 

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