La Verificación Técnica Vehicular (VTV) en la provincia de Buenos Aires suele ser un dolor de cabeza para quienes tienen un vehículo y un gran negocio para un puñado de empresas. Algunas de las concesiones tienen más de veinte años y se han prorrogado varias veces por decreto por los distintos gobiernos provinciales.

Para darse una dimensión del suculento negocio que representa controlar el estado de los autos de la Provincia, basta con tener en cuenta que el parque automotor supera los 5,5 millones de vehículos y que la verificación de un vehículo de hasta 2.500kg tiene un valor de $876,97 (con IVA). Uno de los proyectos presentados en la Cámara de Diputados estima que en total se pueden recaudar más de cinco mil millones de pesos ($5.090.143.475) por año.

Durante 2018, según datos a los que pudo acceder Diario Registrado, entre todas las empresas verificadoras expidieron alrededor 2,5 millones de obleas (entre automóviles y motocicletas). Esto representa aproximadamente el 45% del parque automotor.

El canon que recibe la Provincia por parte de las concesionarias es variable y depende de la cantidad de vehículos que se verifican. Así las zonas con mayor asistencia tienen cánones del 23% que van decreciendo hasta llegar al 3% en las zonas con menos clientes.

Los empresas que más recaudan son las que tienen el monopolio de la zona 2 (Escobar, Pilar, Tres de Febrero, Malvinas y Morón), la 1 (Vicente López, San Fernando, San Martín y Tigre) y la 5 (Berazategui, Esteban Echeverría, Almirante Brown, y Quilmes). Las tres empresas que más facturan son en este orden: Applus Iteuve Argentina (dos), VTV Norte (uno), y Concesionaria zona 5.

 

Las ocho empresas son: VTV Norte, Applus Iteuve, ITV, ITEVEBA, Concesionaria 5, Verauto La Plata, Verificaciones Técnicas Vehiculares de Argentina, y VTV Noreste.

Cómo es el mapa del negocio de la VTV en la Provincia

Con un decreto de 1995, durante la gestión de Eduardo Duhalde, el negocio de la VTV fue repartido en once zonas. Cada una de estas zonas era de concesión exclusiva.

Applus Iteuve es la que sin dudas más recauda por la VTV en la Provincia ya que tiene tres zonas: la 2 (que es la que más certifica), la 6 y la 7.  Applus es la segunda operadora a nivel mundial en inspecciones reglamentarias de vehículos. Presente en Europa, Norteamérica, Centroamérica y América del Sur. La compañía se autodefine como “una organización realmente global”. Además tiene concesiones en la Ciudad de Buenos Aires y la certificación de taxis.

VTV Norte SA, que tiene la zona 1 y la 11, fue comprada por la sueca Opus Inspection. A nivel local es dirigida por Rubén Fabián Rocca. Fiel a su apellido, el gerente se formó en Techint y luego tuvo un paso por las empresas Roggio. Opus afirmó en su momento que entre con las empresas VTV Norte y la VTV Metro tuvieron ingresos en 2017 de alrededor de 10 millones de euros.

Concesionaria Zona 5, como no podía ser de otra manera explota la zona homónima. Detrás de ese nombre poco creativo está la poderosa SGS una empresa que se ufana de ser la compañía líder en inspección, verificación, análisis y certificación. Cuenta con 97 mil empleados en todo el mundo y una red de más de 2.600 oficinas y laboratorios. En Argentina sus tentáculos de control se extienden a rubros clave, como la agricultura, la minería y los bienes de consumo. Hace pocos días inauguraron un laboratorio en Salta para el análisis de Litio, componente principal para la producción de baterías de los celulares.

Un sistema que recauda bien pero que trabaja mal

La VTV en la Provincia es sinónimo de desorden y descontrol. Al no haber un reparto proporcional del parque automotor para la renovación de la oblea (es necesario certificar el vehículo todos los años) hay un incremento de la concurrencia en los meses previos al verano, que es cuando la mayoría quiere poner los papeles en regla antes de tomar la ruta. Es por eso que esas fechas se arman colas eternas de usuarios desesperados por tener el nuevo sticker en el parabrisas.

En enero pasado, las empresas de VTV verificaron el año pasado 310 mil vehículos, seguido por diciembre con 250 mil, posteriormente febrero con 210 mil. Mientras que los los otros meses mantienen un promedio mucho más bajo, por caso, junio registró 160 mil vehículos.

Debido a la asistencia irregular de los conductores para realizar las VTV, en los meses del verano el personal no alcanza para cubrir las necesidades y muchas veces se forman largas filas en las plantas. Las Provincia le reclama a las empresas y estas le contestan que después en los meses más fríos del año de contratar personal nuevo lo tendrían ocioso. Así es como se concretaron “pasantías” durante la temporada estival para contratar a bajo costo a técnicos que estén estudiando.

Otro de los problemas se registra en la escasez y mala distribución de las plantas. Por ejemplo, en algunas zonas del interior de la Provincia los clientes deben recorrer varios kilómetros para poder certificar.

El cambio que todavía está lejos

En la actualidad el sistema está completamente desvirtuado, con reglas de juego que se plantearon hace más de 20 años, con licitaciones que en la práctica se hicieron eternas, con empresas y plantas que se agregaron a los tumbos conforme creció el parque automotor y la desesperación de automovilistas que no querían recibir multas. Las once zonas en que está dividida la Provincia están controladas por apenas ocho empresas que se quedan con un negocio que puede retribuir hasta cinco mil millones de pesos.

Por la forma en que se fueron habilitando a partir de decretos y prórrogas, algunas empresas tienen su concesión hasta febrero de 2020, siendo que la última en caer tiene plazo hasta junio de ese mismo año. 

El gobierno de María Eugenia Vidal anunció que modificarán el sistema. La intención es hacer un modelo similar al de la Ciudad, que mantiene la dinámica de negocio privado pero con mejor atención al cliente. Según aseguraron están en revisión las ciudades cabeceras de partido para instalar más plantas.

 

Sin embargo, a pocos meses de terminar el mandato es improbable que Vidal encare una reforma antes de que termine su mandato, sobre todo si se tienen en cuenta que estamos en un año electoral.