Este domingo se publicó una encuesta que refleja que casi seis de cada diez personas dicen que votarán a candidatos de la oposición frente a sólo tres de cada diez que adelantan que votarán al oficialismo. Se trata de casi 30 puntos de diferencia entre votantes opositores y votantes oficialistas, cuando hace un año la diferencia era de solo ocho puntos.

Teniendo en cuenta el voto por candidato, por primera vez Cristina Fernández de Kirchner le saca casi nueve puntos de ventaja a Mauricio Macri en la intención de voto para las PASO y todo indica que está en peligro uno de cada cuatros sufragios de lo que se llama el núcleo duro de Cambiemos. El trasfondo es la gravísima situación económica y la falta de perspectivas: seis de cada diez ciudadanos dicen que las cosas dentro de un año estarán peor o mucho peor. 

Las conclusiones surgen de la encuesta mensual, exclusiva para PáginaI12, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la consultora que dirige Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1111 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. Las encuestas fueron telefónicas. 

Bacman sintetiza la situación de la siguiente manera: “hoy hay un clima de época muy negativo para Cambiemos. Un ambiente adverso. El peligro que corre el oficialismo es que esa sensación se torne en una impresión generalizada de fin de época”. En otras palabras, que el pensamiento mayoritario se oriente a sostener que la administración de Cambiemos terminó. Por el análisis de Bacman y los resultados de la encuesta hoy no es así: Cambiemos, con la candidatura de Mauricio Macri sigue siendo una fuerza competitiva, aunque el deterioro es muy notorio y los números lo ubican en su peor momento. La clave está en la economía: si no mejora, el oficialismo puede perder incluso a una parte de sus votantes más fieles. 

Rumbo

Los números son categóricos: casi el 70 por ciento de los consultados afirman que la economía está mal o muy mal. El mismo porcentaje (69,4 por ciento) sostiene que el rumbo es equivocado. Del otro lado, sólo el 22 por ciento considera que el rumbo es correcto. 

Pero esto se traslada hacia adelante, porque debe tenerse en cuenta que las expectativas son decisivas a la hora de votar. Si el ciudadano piensa que está mal pero las cosas irán mejor, puede apoyar al oficialismo. En este caso, el 62,5 adelanta que las cosas estarán mal o muy mal dentro de doce meses. 

En este marco, no extraña que el 31,9 opina bien o muy bien del presidente, el porcentaje más bajo desde que asumió. Macri llegó a tener casi el 60 por ciento de imagen positiva y en este último año perdió más de diez puntos. El dato preocupante para el mandatario es el crecimiento de la imagen negativa, que es una especie de techo de voto. Hoy por hoy, el 64,2 opina mal o muy mal del presidente. 

Del otro lado, Cristina Kirchner viene ascendiendo y ya está en un 45 por ciento de opiniones positivas, 13 puntos más que Macri. Y lo asombroso es que la ex presidenta tiene muchísima menos imagen negativa que el mandatario actual, 52 por ciento opinan mal o muy mal de ella. Sigue siendo alto, pero debe pensarse que estuvo muy por encima de ese porcentaje y tiene 12 puntos menos de imagen negativa que Macri. 

Roberto Lavagna tiene su punto fuerte en la baja imagen negativa, 42 por ciento. Eso le permite tener expectativas de crecimiento. Sin embargo, según sostiene Bacman, ha dejado de crecer. Por su parte, Sergio Massa tiene el problema de que ni los oficialistas ni los opositores lo respaldan, por lo que su imagen negativa es de las más altas y depende mucho del crecimiento de la llamada “avenida del medio”.

La encuesta del CEOP de este mes no puede aislarse de la secuencia publicada por este diario. La caída no es abrupta sino que se viene produciendo mes tras mes. Como señala Bacman, la clave está en la economía y la crisis se viene acelerando. Parece evidente que la Casa Rosada tiene datos semejantes a los del CEOP porque las reuniones y los planes de contingencia se multiplican. Hoy por hoy, el panorama es crítico para el oficialismo en los dos aspectos, la economía y lo electoral. Al menos en este abril empezó a instalarse más fuerte la sensación de fin de ciclo, pero falta mucho todavía.