Este 8 de diciembre se cumplen 35 años de la muerte física de John Lennon, pero del nacimiento de una leyenda que perdura hasta nuestros días y que, seguramente, lo hará por el resto de la eternidad.

Fue el 8 de diciembre de 1980 cuando Lennon regresaba de Record Plant Studio, tras haber mezclado la canción 'Walking on Thin Ice' interpretada por Yoko Ono.

En esa ocasión, el músico decidió ir a pie para, de paso, devolver algún autógrafo o foto a los fans que todos los días lo esperaban afuera del edificio. Pero entre ellos estaba Mark David Chapman.

El asesino le disparó cinco veces y le causó lesiones que le quitaron la vida. A pesar de los esfuerzos en el hospital cercano para revivirlo, la noticia causaría conmoción en el mundo entero: John Lennon había muerto.

El mismo día, pero en 1943, en Melbourne -Estados Unidos- comenzaba otra historia, que también sería trágica y que también se convertiría en una leyenda del rock mundial.

Hablamos de Jim Morrison, nacido en Florida pero -debido al trabajo de su padre en las Fuerzas Armadas- trasladado a diferentes bases militares durante toda su vida. Dicen que a la edad de 14, ya había vivido en siete lugares diferentes.

Se cree que por eso, el joven Morrison se dedicaba a leer mucho y era un amante de la literatura y la poesía, quienes lo acompañaban a donde fuera.

Esto le generó que a él y a sus hermanos les hagan bullying en la escuela secundaria, pero a los 19 años se fue de su casa en busca de su destino: la poesía. Fue entonces cuando voló a California, y donde conoció -entre otras cosas- a la psicodelia.

Ahí empiezaría la historia del 'Rey Lagarto', un incomprendido por los altos mandos sociales de la época, y un genio amado por la juventud que deseaba libertad. Hasta el día de hoy, es otra leyenda del rock.