Ruby Dickinson, de tres años, se convirtió en la tatuadora más joven del mundo luego de aprender el oficio de su padre, Blane, que posee un local de tatuajes en Gales, en el Reino Unido.


Blane, de 36 años, compró una máquina tatuadora que pidió desde Estados Unidos especialmente diseñada para ser utilizada por manos pequeñas, para que Ruby pueda practicar sus diseños en el brazo de su padre. De todas maneras, la nena recibirá un kit de tatuajes en miniatura para cuando cumpla 4. "Ruby es muy consciente de que va recibir el kit y no puede esperar. Ella quiere ser una artista del tatuaje cuando crezca, lo tiene muy definido", dijo Blane, y agregó que el objetivo "es conseguir que aprenda así tatúa mi pierna para cuando yo cumpla 40 años".

Ruby actualmente toma clases de tatuaje y practica con el kit de su padre, quien espera que la pequeña pueda batir el récord de la canadiense Emilie Darrigade, que logró tatuar una mariposa en el brazo de su padre a los 5 años.


"No me hago ilusiones de que ella pueda llegar a hacer un Van Gogh, después de todo sólo tiene tres años. Igual, tengo tatuado el 70% de mi cuerpo y sólo va a tener un pequeño espacio para hacer su diseño, así que no estoy demasiado preocupado por el lío que pueda llegar a hacer", dijo Blane al diario The Sun.

De todas maneras, a pesar de la esperanza que tiene Blane de que su hija se convierta en una tatuadora, dejo bien en claro que está dispuesto a dejar que ella tome sus propias decisiones.