Mary Turner Thomson vivió engañada durante muchos años. Su marido, William Allen Jordan, le había asegurado que era un importante agente de la CIA y que de vez en cuando debía desaparecer misteriosamente para participar en misiones. Esto llevó a la mujer a cubrirlo ante sus familiares y vecinos, ya que en el fondo pensaba que estaba sirviendo al país y era algo que debía mantenerse en secreto.

Si bien el hombre fue amable con ella, atento con sus necesidades y un buen padre de los dos pequeños, además escondía un secreto que Thomson descubrió gracias a un inesperado llamado.

 

Mary Turner Thomson y William Allen Jordan

 

"Conocí a William online cuando era una madre soltera con un bebé de nueve meses. Era encantador y me escribía todo el tiempo. Comenzamos a salir y me pidió casarnos después de dos semanas de conocernos. Dije que no, pero nos comprometimos y después estuvimos casados por cuatro años", contó Thomson, de 53 años, al medio británico DailyMail.

Jordan no solo le había hecho creer a su mujer que era un agente secreto de la CIA, sino que también trabajaba en conjunto en el MI5, el servicio de inteligencia interno británico.

 

En el día de su boda

 

Semejante mentira le servía a Jordan para ausentarse debido a sus “misiones”, momento en que aprovechaba para visitar a sus otras dos esposas, con quienes tenía un total de 13 hijos.

"En 2004, cuando estaba embarazada de Zach me dijo que alguien que conoció en una operación encubierta iba a matar a nuestros hijos, secuestrarlos, cortarlos en pedazos y enviarlos por correo si no les damos dinero. En esta etapa, estaba completamente bajo su control, así que vendí todo lo que tenía, mi casa, mi automóvil, mi seguro de vida, todo", contó Thompson, señalando que en total le entregó 200.000 libras al impostor.

Sin embargo, la mentira llegó a su fin en 2004 cuando Thompson recibió el llamado de una mujer de nombre Michele Lewis. "¿Es usted Mary Turner Thomson? ¿Es usted además también la señora Jordan? Bueno, yo soy la otra señora Jordan", le dijo.

 

William Allen Jordan y Mischele Lewis, su otra mujer que advirtió a Thompson

 

"Nos encontramos en un café y hablamos durante 12 horas. Cuando se fue a las 6 de la mañana siguiente, le envié a él un mensaje y lo abandoné", contó Thomson, quien más adelante escribió un libro al que llamó “El Bígamo”, donde contó todo el drama que padeció.

Finalmente, Jordan fue imputado y sentenciado por bigamia y fraude, además por posesión ilegal de un arma de fuego, lo que lo llevó a ser deportado a los Estados Unidos.