La normalización fue anunciada por el ministro de Gobierno del oficialismo bonaerense, Federico Salvai, quien anunció que el objetivo es lanzar una campaña de afiliación de cara al 2017.

Es que, vale recordar, el Pro perdió la personería poco antes de las elecciones del 2015 por los años en que Mauricio Macri esquivó la postulación (en 2011 para no ir contra Cristina Fernández y en 2013 para favorecer a Sergio Massa). Por esta razón el partido está intervenido por la jueza electoral María Romilda Servini, quien designó como interventora a María Fernanda Inza, en una jugada que contó con el aval informal de la mesa partidaria provincial.

Pero ahora, ya en el poder y con la urgencia de ordenar que producen las disputas internas, el partido de Mau se encamina a normalizarse en la Provincia y la preferida para el cargo es la gobernadora, María Eugenia Vidal.

Sin embargo, la mandataria provincial podría tener oposición interna: Jorge Macri, el primo de Mauricio e intendente de Vicente López, quien además fue el presidente del sello hasta la intervención.

En una búsqueda de encontrar unidad, el vidalismo apuesta a que Jorge Macri sea el vicepresidente del partido. De armarse la fórmula entre contrarios podrían generar eventuales rupturas si en 2017 se desatan luchas internas por el poder. 

Por otro lado, Vidal lidia con demasiados problemas en su cargo público. No es para menos, está al frente de la provincia más populosa del país y su gobierno desata un ajuste descomunal con aumentos de tarifas, despidos masivos y una inflación descontrolada. El tiempo dirá cómo se acomodan las fichas del Pro, que poco a poco abandona el lugar de partido "apolítico" y se mete en el barro real.