Hacia la polarización
Dante Augusto Palma
La propia descompresión que genera una marcha como la del 18F, sumada a la enormemente justificada decisión de Rafecas de desestimar la denuncia de Nisman y a la demostración de apoyo a la presidente el último domingo marcan, sin duda, un “cambio de aire”: se vuelve a hablar de política y el gobierno, y los medios con una línea editorial afín al kirchnerismo, dejan de hacer policiales y a ponerse a buscar las contradicciones del fiscalcito tal, del tacho de basura, de Diego “Zelig” Lagomarsino, o a discurrir sobre si lo mataron o no. Bienvenida esa decisión pues faltaba discutir sobre algún “pituto” y nos garantizábamos seguir reproduciendo zonzamente, jugando a los Sherlock Holmes, la agenda impuesta por las corporaciones económicas.  Por suerte, entonces, tras un largo mes, el gobierno y los medios con línea editorial afín parecen haberse dado cuenta que de seguir con la “agenda Nisman” el interlocutor iba a terminar siendo, ya no la sociedad, sino Ricardo Canaletti.
Ahora bien, que se vuelva a hablar de política en un año electoral supone que se hable también de candidaturas y el escenario parece avanzar en el camino que desde esta columna habíamos adelantado en noviembre de 2014. http://www.diarioregistrado.com/opinion/107107-el-sueno-del-frente-pan-opositor.html
Allí hablábamos del sueño pan opositor y de una confluencia en la que todos ganaban. En el caso de UCR y PRO el beneficio mutuo es claro: los radicales se benefician con un candidato a presidente competitivo y el líder de la derecha moderna citadina se beneficia con la estructura territorial que el radicalismo tiene en las provincias. De tal acuerdo es probable que surja una fórmula presidencial que reúna a Macri como presidente y a Ernesto Sanz como vice. Sin embargo, el mayor problema de la oposición está ahora en la provincia de Buenos Aires pues allí no hay candidato que garantice ganar o, al menos, hacer una elección digna. En este sentido, como indicábamos varios meses atrás, es natural que Sergio Massa acabe declinando su candidatura presidencial para “bajar” a la provincia y sumarse a la boleta del macrismo, más allá del optimismo que América TV pone para seguir sosteniendo su campaña.
En Buenos Aires, Massa deberá enfrentar a un FPV que parece comenzar a delinear sus candidaturas. Allí surge con mucha fuerza Julián Domínguez quien, con la venia de la presidenta, a lo sumo competiría en una interna con algún candidato del riñón de Scioli pero tendría números que lo muestran en punta por delante de cualquiera, incluso del veleidoso, espectacularizado y vacacionante ex diputado por el FPV, Martín Insaurralde.
Con Domínguez, secundado quizás por un referente de la nueva generación, pero con experiencia de gestión, como podría ser Patricio Mussi, se aclara el panorama y Florencio Randazzo se transforma en el precandidato a presidente que, probablemente, dispute las PASO mano a mano con Scioli. Más allá de que puede que la presidente nunca lo unja públicamente, las señales de las últimas semanas van en la línea de catapultar la figura de Randazzo, algo que sería bien recibido por un electorado kirchnerista que, en líneas generales, desconfía de la figura de Scioli y necesita encolumnarse detrás de una figura que represente más cabalmente lo que, consideran, son los principios fundamentales que estructuraron estos  12 años de gobierno. El rompecabezas se va armando. Naturalmente, las fichas comienzan a encuadrarse hacia una polarización representativa de una sociedad en la que existen dos proyectos de país en disputa.

La propia descompresión que genera una marcha como la del 18F, sumada a la enormemente justificada decisión de Rafecas de desestimar la denuncia de Nisman y a la demostración de apoyo a la presidente el último domingo marcan, sin duda, un “cambio de aire”: se vuelve a hablar de política y el gobierno, y los medios con una línea editorial afín al kirchnerismo, dejan de hacer policiales y a ponerse a buscar las contradicciones del fiscalcito tal, del tacho de basura, de Diego “Zelig” Lagomarsino, o a discurrir sobre si lo mataron o no. Bienvenida esa decisión pues faltaba discutir sobre algún “pituto” y nos garantizábamos seguir reproduciendo zonzamente, jugando a los Sherlock Holmes, la agenda impuesta por las corporaciones económicas.  Por suerte, entonces, tras un largo mes, el gobierno y los medios con línea editorial afín parecen haberse dado cuenta que de seguir con la “agenda Nisman” el interlocutor iba a terminar siendo, ya no la sociedad, sino Ricardo Canaletti.

Ahora bien, que se vuelva a hablar de política en un año electoral supone que se hable también de candidaturas y el escenario parece avanzar en el camino que desde esta columna habíamos adelantado en noviembre de 2014.

http://www.diarioregistrado.com/opinion/107107-el-sueno-del-frente-pan-opositor.html

Allí hablábamos del sueño pan opositor y de una confluencia en la que todos ganaban. En el caso de UCR y PRO el beneficio mutuo es claro: los radicales se benefician con un candidato a presidente competitivo y el líder de la derecha moderna citadina se beneficia con la estructura territorial que el radicalismo tiene en las provincias. De tal acuerdo es probable que surja una fórmula presidencial que reúna a Macri como presidente y a Ernesto Sanz como vice. Sin embargo, el mayor problema de la oposición está ahora en la provincia de Buenos Aires pues allí no hay candidato que garantice ganar o, al menos, hacer una elección digna. En este sentido, como indicábamos varios meses atrás, es natural que Sergio Massa acabe declinando su candidatura presidencial para “bajar” a la provincia y sumarse a la boleta del macrismo, más allá del optimismo que América TV pone para seguir sosteniendo su campaña.

En Buenos Aires, Massa deberá enfrentar a un FPV que parece comenzar a delinear sus candidaturas. Allí surge con mucha fuerza Julián Domínguez quien, con la venia de la presidenta, a lo sumo competiría en una interna con algún candidato del riñón de Scioli pero tendría números que lo muestran en punta por delante de cualquiera, incluso del veleidoso, espectacularizado y vacacionante ex diputado por el FPV, Martín Insaurralde.

Con Domínguez, secundado quizás por un referente de la nueva generación, pero con experiencia de gestión, como podría ser Patricio Mussi, se aclara el panorama y Florencio Randazzo se transforma en el precandidato a presidente que, probablemente, dispute las PASO mano a mano con Scioli. Más allá de que puede que la presidente nunca lo unja públicamente, las señales de las últimas semanas van en la línea de catapultar la figura de Randazzo, algo que sería bien recibido por un electorado kirchnerista que, en líneas generales, desconfía de la figura de Scioli y necesita encolumnarse detrás de una figura que represente más cabalmente lo que, consideran, son los principios fundamentales que estructuraron estos  12 años de gobierno. El rompecabezas se va armando. Naturalmente, las fichas comienzan a encuadrarse hacia una polarización representativa de una sociedad en la que existen dos proyectos de país en disputa.