Hace unos tres meses, Horacio Verbitsky revelaba fotografías del encuentro entre el juez Claudio Bonadio y el empresario Sebastián Eskenazi. Es de público conocimiento la amistad que existe entre ambos personajes.

No pasaría de una cena informal en Recoleta si no fuera porque Eskenazi, hijo del exaccionista de YPF y dueño del Banco de Santa Cruz, fue mencionado por varios testigos en la causa iniciada por los cuadernos y que lleva adelante el propio Bonadio.

 

 

Sin embargo, como el magistrado tiene a la amistad en alta estima, como al empresario, se ha negado sistemáticamente a llamarlo para prestar declaración, lo que podría valerle el ser separado de la causa.

La Cámara Federal ya presionó a Bonadio para que indague a los empresarios "olvidados" en su investigación, como Eskenazi, pero hasta ahora Bonadio no hizo caso, lo que pone al borde de la separación.

Situación que también habla a las claras del modo discrecional con que el magistrado lleva adelante el proceso, usando su poder para perjudicar a quienes quiere perjudicar y para beneficiar a quien quiere beneficiar. Su amigo Eskenazi, para este último caso.