Déjeme decirle para comenzar, el PBI[1] antes de la devaluación era de aproximadamente 600 mil millones de dólares, esta introducción es, al solo fin que pueda sacar sus cuentas.

Ahora sabemos que cuando hablamos de 1% del PBI, antes de la devaluación, eran alrededor de 6 mil millones de dólares (unos 7 millones y medio de sueldos mensuales, o 600 millones de pizzas grandes de muzzarella).

Conjuntamente con el anuncio del BCRA y sus objetivos para 2016, el ministro de economía lanzó la receta inmemorial, un nuevo plan de estabilización en la Argentina, con el cual se propone modificar los desequilibrios macroeconómicos, cocinando al sapo gradualmente, hasta alcanzar hipotéticos niveles de un dígito en la inflación, hacia fines de lo que luce como un azaroso mandato presidencial.

Prat Gay informo que el déficit primario del año 2015 habría alcanzado 5.8% del PBI, dramatizando cuando dijo que este era el mayor nivel de déficit de las últimas 3 décadas. Sus dichos y su actitud son entendibles, Alfonso vivió fuera del país, estudiando y trabajando en EE.UU., luego de haber nacido y crecido en el Agujero de Ozono.

En su modesta disertación insultante (“grasa militante”) nunca se hizo cargo de su responsabilidad acerca del déficit real, que ascenderá a 7.1% del PBI, si solo se considera el costo fiscal anualizado por las medidas lanzadas, entre las que se destacan la quita de retenciones y la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, entre otras costosas novedades. Ni hablar del “déficit financiero”, es el que viene debajo del sub-total del déficit primario, ya que ni siquiera sabe cuanto va a pagar de intereses, porque no se sabe cuanto dinero se ha de conseguir,…“la calle (city) esta dura”. Obviamente, si dice tomaremos entre 4 y 6 mil millones de dólares, indirectamente expone que podríamos sumar 320 o 480 millones de dólares de intereses anuales-no es lo mismo-, desde 2016 en adelante.

- ¿Es casi igual tomar 4 o 6 mil millones en préstamos al 8% en dólares? - No, la diferencia es 50%, una estulticia.

Se anunció un “Programa fiscal y de metas de inflación”, según el cual en 2016, se prevé reducir el déficit primario (en realidad) 2.3% (no 1%) y eso, sin considerar un escenario de caída en la recaudación-lo cual modificaría el impacto sobre el gasto del sector publico consolidado. Al fijar la meta en 4.8% del PBI, se apeló a suprimir fuertemente los subsidios energéticos (37.5%), esto estaría significado en los subvenciones que hasta ahora recibe la ciudadanía. A este ajuste de 1.5% del PBI, se suma un ajuste más en varias partidas del gasto presupuestario, de alrededor de 1% del PBI. Además de la reducción a 4.8% del PBI en 2016, durante los próximos 3 años, prevén un ajuste creciente del déficit a razón de 1.5% del PBI anual, con lo que teóricamente, en 2019 el déficit primario alcanzaría el equilibrio presupuestario.

Pero mencionemos el financiamiento del déficit, para 2016 (que ya esta transcurriendo) y, sepamos que no esta cerrado, el Tesoro espera recibir del BCRA unos $160.000 millones, en concepto de utilidades, adelantos transitorios y monetización de reservas internacionales (las que antes de ahora se separaban del calculo, y eran un disparate). Obviamente se prevé una desaceleración del ritmo de emisión monetaria-NO el fin de la impresión de dinero espurio, como diría Álvaro Alsogaray-, con un programa (por sus supuestos) “dineylandesco” de metas de inflación descendente.

Esta semana se dieron a conocer los datos del nivel general de precios del mes de diciembre, según estimaciones de la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, me refiero a los actuales eventuales  plagiarios del denostado INDEC. De acuerdo a esta fuente de referencia Macrista, hasta el sinceramiento del IPC por parte de las nuevas autoridades del INDEC (que debe ocultar la inflación que desató Prat Gay, cuando amateurísticamente dijo que devaluaría)-quienes fueron multados porque antes de ahora siempre tenían los números exactos con alrededor de 5 personas-, los precios habrían crecido 3,9% en diciembre de 2015. De todos modos la inflación fue “EL DOBLE de noviembre”, es decir + de 100% (si pudiera considerarse epistemólogicamente valida la metodología aplicada).

Sobre esta base, el plan de metas de inflación del periodo Macri, que no tiene en cuenta ningún nivel de conflictividad social que pueda producir y, da por sentado el disciplinamiento de los diferentes gremios,  prevé llegar a cocinar el sapo gradualmente, hasta alcanzar un dígito de inflación.

Recordemos que la lógica cambio. El programa oficial fija como primera aspiración del ranking de “objetivos macroeconómicos” la baja de la inflación, y los funcionarios pretenden que va a moderarse, suponen que tendrán éxito. Claro que para lograr este propósito el nivel de desempleo y la caída del salario, no cuentan. Si usted está leyendo este artículo carente de optimismo, le recomiendo “Las fábulas del Dr. Cavallo y sus discípulos”, (2001) editorial Crisis, Buenos Aires, Argentina, o  http://pablotigani.blogspot.com.ar/2015/11/final-la-coyuntura-politica-y-economica.html (serie de 13 artículos)



[1] El PBI es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado.