Un gato fue adoptado, pero a los dos días su nueva familia decidió devolverlo a la veterinaria de Nueva York debido a los constantes gases que lanzaba el felino.

La mascota, llamada Lenny, ahora necesitaba una nueva familia que lo adopte, pero que encima soporte su asqueroso hábito, que por supuesto, no puede controlar.

Entonces, desde la veterinaria lanzaron una campaña en las redes sociales, y lograron conseguirle nuevos dueños. Eso sí, estas vez fueron advertidos por los doctores, que Lenny necesita una dieta especial.