Estadounidenses y británicos se concentraron frente a la Casa Blanca (en Washington DC.) y el despacho de la primera ministra del Reino Unido, Theresa May (en Londres), respectivamente, en protesta por el reciente ataque efectuado por Washington, Londres y París a Damasco.

La madrugada de este sábado, múltiples lugares en Siria fueron objeto de una serie de ataques lanzados por las fuerzas estadounidenses, británicas y francesas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara una agresión militar contra el país árabe.

Los países aliados aseguran que el bombardeo que realizaron constituye una respuesta a un presunto ataque químico del Gobierno sirio en la ciudad de Duma, en la región de Guta Oriental, a las afueras de Damasco (capital siria).

Rusia —al que EE.UU. acusa de ser responsable por no poder detener los supuestos ataques químicos en Siria— por su parte ha reaccionado al bombardeo de Washington, Londres y París que, a su juicio, era un “escenario pre-diseñado” y que “no quedará sin consecuencias”, ha advertido.