Las reactivadas negociaciones entre el gobierno griego y las instituciones acreedoras terminaron hoy, otra vez, sin acuerdo y con ambas partes reclamando más esfuerzos y comprensión, a poco más de dos semanas del plazo para que venza.

Jean-Claude Juncker, el presidente de una de las tres instituciones acreedoras, la Comisión Europea (CE), "hizo un último intento este fin de semana para hallar, a través de representantes personales y en estrecha cooperación con expertos de la CE, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, una solución con el primer ministro griego, Alexis Tsipras", aseguraron fuentes comunitarias a la agencia de noticias EFE.


Tras retirarse las delegaciones, las fuentes comunitarias explicaron que Juncker buscaba algún tipo de pre acuerdo para presentar en la próxima reunión del Eurogrupo, el próximo jueves.


"Aunque se lograron algunos progresos, las conversaciones no prosperaron ya que permanece una importante brecha entre los planes de las autoridades griegas y las exigencias comunes" de las tres instituciones sobre las medidas fiscales a ser aplicadas en Atenas, agregaron las fuentes.


El nuevo gobierno en Atenas llegó al poder en enero pasado tras prometer poner fin a las medidas de ajuste que las administraciones anteriores debieron aplicar a cambio de los dos llamados rescates financieros del FMI, la CE y el BCE, recibidos en 2010 y 2011.


Tsipras y los acreedores internacionales negocian desde hace más de cinco meses un acuerdo que le permitiría a Atenas obtener 7.200 millones de euros que quedan dentro del segundo plan de asistencia financiera firmado por la troika de acreedores.

Este dinero, a su vez, habilitaría a Atenas a hacer frente a sus compromisos de deuda y evitar declarar un default, y le garantizaría una liquidez suficiente para seguir pagando sueldos y cumpliendo con su presupuesto interno.


Grecia y sus acreedores internacionales ya habían acordado dos prórrogas del programa de ayudas conocido como "rescate", la última vence el próximo 30 de junio.


En esa misma fecha Grecia debe pagar al FMI todos sus vencimiento de este mes, que suman unos 1.600 millones de euros.

Sumergidos en un cruce verbal virulento, Tsipras y sus acreedores parecen estar aún lejos de poder llegar a un acuerdo que permita concluir el segundo "rescate" de una manera aceptable para ambas partes.


El viernes pasado, Atenas había anunciado que sus negociadores volverían a Bruselas este fin de semana para presentar nuevas propuestas a los acreedores, achicar diferencias y evitar un default a fin de mes.


El anuncio del retorno de la delegación griega a la capital belga se había producido apenas un día después de que el FMI informara que no volvería a Bruselas hasta que Atenas no presentara una nueva contraoferta.


Las principales diferencias que existen actualmente entre el gobierno de Tsipras y las tres instituciones acreedoras son en materia de pensiones e impuestos, y son consideradas como vitales para ambos lados.


Tsipras recordó recientemente que desde la firma en 2010 del primer rescate y hasta 2013, las pensiones en Grecia bajaron un promedio del 44,2% y las de la función pública un 48%, lo que, junto al fuerte aumento del desempleo, del 9% al 27%, contribuyó una contracción del producto bruto interno (PBI) del 25%.


Por eso, el gobierno griego sostiene que con el continuo aumento del desempleo, especialmente entre los más jóvenes, las pensiones se han vuelto un ingreso fundamental para muchas familias.