Con 8,3 millones de habitantes, Andalucía es la región más poblada de España y el principal centro de poder de los socialistas (PSOE), que están en la oposición en el Gobierno central y en la mayoría de regiones y ayuntamientos, dirigidos por el Partido Popular.

Un total de 6.496.685 electores podrán ejercer su derecho al voto en 9.873 mesas electorales que cierran a las 20.00 hora local (19.00 GMT).


Las encuestas pronostican un triunfo de los socialistas, que llevan tres décadas al frente de esa región, pero sin mayoría absoluta, por lo que serán necesarios pactos para gobernar.


Ése es uno de los puntos de interés, porque todos los sondeos auguran una fuerte subida de dos partidos jóvenes, Podemos (situado en la izquierda) y Ciudadanos (liberales centristas), que defienden la regeneración frente a PP y PSOE, señalados por diferentes casos de corrupción.

Esas encuestas también apuntan que a nivel nacional el tradicional bipartidismo de la política española va a quedar roto con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, hasta el punto de que los cuatro están separados por escasos puntos de diferencia en intención de voto.


La importancia de los comicios andaluces se ve reforzada por el hecho de que este año habrá dos citas electorales a nivel estatal en España: las de unos 8.000 ayuntamientos y trece regiones, en mayo, y las legislativas para elegir un nuevo gobierno central, previstas para final de año.


Por eso la cita con las urnas puede ser vista en clave nacional, pero también tendrá consecuencias internas para los partidos, en especial PP y PSOE, dañados en su imagen no sólo por los casos de corrupción, sino también por la gestión de la crisis económica de la que sólo ahora parece percibirse el final, con la mejora de los indicadores.