Poco antes del accidente, el piloto del vuelo de Ethiopian Airlines que cayó cerca de Addis Abeba, en Etiopía, había informado sobre dificultades y pidió permiso para volver tras haber decolado.

Había recibido la autorización para regresar, dijo en conferencia de prensa el CEO de la compañía aérea, Tewolde Gebremariam.

El avión que se cayó es un Boeing 737 y se estrelló por la mañana a los seis minutos de despegar con 157 personas a bordo, que no sobrevivieron a la tragedia. Entre los 149 pasajeros y ocho tripulantes había dos españoles, 32 kenianos, 18 canadienses, nueve etíopes, ocho italianos, ocho chinos, ocho estadounidenses, siete franceses, siete británicos, seis egipcios, cinco holandeses y cuatro indios.

A poco de despegar del aeropuerto internacional Bole de Adis Abeba el piloto reportó "dificultades" poco después del decolaje y pidió volver al aeropuerto.

"El piloto comunicó que tenía dificultades y que quería regresar y los controladores lo autorizaron" dijo el líder de la empresa aérea en conferencia de prensa. La aeronave debía aterrizar en Nairobi menos de dos horas después, en un día con buenas condiciones de tiempo. Finalmente se estrelló en la región de Bishoftu, a unos 60 km al sur de la capital de Etiopía.

"Los controles y el mantenimiento de rutina nunca revelaron un problema. Era un avión nuevo entregado en noviembre de 2018", dijo el líder de la empresa. "En los registros de los controladores de tráfico aéreo se escucha cómo el piloto informa que estaba teniendo problemas y que quería volver. Se le dio permiso", explicó GebreMariam.

 

Entre los fallecidos, de más de 30 nacionalidades distintas según la compañía, se encuentran además 32 kenianos, 9 etíopes, 18 canadienses, 8 italianos, 8 chinos, 8 estadounidenses, 7 británicos, 7 franceses, 6 egipcios, 5 holandeses, 4 indios, 4 eslovacos, 3 austriacos, 3 suecos, 3 rusos, 2 marroquíes, 2 polacos y 2 israelíes. También han muerto pasajeros (uno de cada país) de Bélgica, Indonesia, Somalia, Noruega, Serbia, Togo, Mozambique, Ruanda, Sudán, Uganda y Yemen. Cuatro de las personas a bordo se habían registrado en el vuelo con pasaporte de Naciones Unidas, y no se han hecho públicas de momento sus nacionalidades