n medio del caos por un apagón que mantiene colapsada a Venezuela, el líder opositor Juan Guaidó y el presidente Nicolás Maduro movilizarán este sábado a sus seguidores en una nueva escalada de tensiones en su pugna por el poder.

El gigantesco corte de luz comenzó el jueves y afecta a Caracas y casi todos los 23 estados de Venezuela.

El apagón, el peor que sufre el país petrolero, obligó a suspender las actividades laborales y escolares, causando zozobra en la población, que tampoco tiene agua y está prácticamente incomunicada por la inestabilidad de las redes de telefonía e internet.

Los hospitales viven una situación dramática; los que tienen plantas generadoras las usan solo para emergencias. Los vuelos fueron cancelados y cientos de personas quedaron varadas en el aeropuerto internacional Simón Bolívar y otras terminales aéreas.

Casi todo el país, de 30 millones de habitantes, pasó una segunda noche a oscuras, aunque en sectores de Caracas el servicio se restablecía intermitentemente. Cacerolas sonaron a ratos en varias zonas de la capital.

"Convoco a todo el pueblo venezolano a expresarnos masivamente en las calles contra el régimen usurpador, corrupto e incapaz que ha puesto a oscuras a nuestro país", tuiteó Guaidó, redoblando su llamado a manifestarse en toda Venezuela contra Maduro, a quien el Parlamento de mayoría opositora declaró usurpador por considerar su reelección "fraudulenta".

Maduro, quien también había convocado hace unos días a sus seguidores a manifestarse contra el "imperialismo", atribuye el apagón a una "guerra eléctrica"promovida por "el imperialismo estadounidense". "¡Venceremos!", aseveró.

 

Nicolás Maduro on Twitter

 

Nicolás Maduro on Twitter

 

La masiva falla eléctrica se produce en medio del hartazgo por una fuerte crisis económica, con escasez de medicinas y alimentos y una hiperinflación que ha provocado el éxodo de 2,7 millones de venezolanos desde 2017 según la ONU y que la OEA proyecta llegará a cinco millones este año.

Maduro mantiene un duro enfrentamiento con la administración de Donald Trump, que reconoció al jefe parlamentario Guaidó como presidente encargado de Venezuela, al igual que más de 50 países.

Sin dar mayores detalles, el gobierno denunció un "ataque cibernético" al sistema de control de la hidroeléctrica de Guri, ubicada en el estado Bolívar (sur), la mayor de Venezuela y la segunda de América Latina, superada solo por la de Itaipú (Brasil-Paraguay). El apagón también afectó al vecino estado brasileño de Roraima.

La oposición y expertos responsabilizan al gobierno socialista por falta de inversiones y mantenimiento y por la corrupción ante recurrentes interrupciones del servicio eléctrico, principalmente en el interior del país, pero las autoridades denuncian constantes actos de "sabotaje".

El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, consideró que "el sistema eléctrico de Venezuela colapsó" debido "a años de una gestión corrupta de Maduro".

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, anunció que Venezuela denunciará a Estados Unidos por el apagón ante una misión de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU que visitará el país en los próximos días.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó al apagón de "agresión deliberada" por parte de Washington y anunció un "despliegue de seguridad" de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

La colapsada economía está paralizada, ya que nadie puede retirar dinero de los cajeros ni usar ningún tipo de tarjetas, en un país donde las transacciones electrónicas son indispensables incluso para operaciones pequeñas como comprar una barra de pan por la escasez de efectivo.

El metro de Caracas -que moviliza a diario a unos dos millones de personas- permanece cerrado, lo que ha obligado a mareas de personas a caminar si necesitan salir de casa.

Algunas personas sacaban gasolina de sus vehículos para alimentar plantas generadoras, pues muchas estaciones e servicio estaban cerradas y en las muy pocas que estuvieron abiertas había largas filas de vehículos.