En el marco de un congreso de fútbol en Río de Janeiro, al que fue invitado por la Confederación Brasileña, tomaron gran repercusión las palabras de Marcelo Bielsa sobre Jorge Sampaoli. "No es un discípulo mío, primero porque esa palabra no la compatibilizo conmigo, y segundo porque noté que es mejor que yo", aseguró.

Fue Juan Pablo Sorín, jugador al que dirigió en la selección argentina, quien lo interrogó sobre el casildense. El 'Loco' elogió la "flexibilidad" de Sampaoli, actual DT de Sevilla de España. "Una de las virtudes de los entrenadores es la flexibilidad. Yo no cedo mis ideas y Sampaoli sí porque tiene un poder de adaptación que yo no tengo", se diferenció.

"Él resolvió cosas cediendo en la posición original de partida y yo sacrifiqué cosas por no conceder en mi forma de interpretar mi oficio. Por eso creo que es mejor que yo, y no es falsa modestia. Yo no podría hacer lo que él hace", remarcó Bielsa, quien a partir de la próxima temporada volverá a dirigir en Francia, esta vez al Lille.

 

 

Bielsa hizo un balance general de su carrera y fue autocrítico: "Soy un entrenador que, en líneas generales, no tuvo mucho éxito. No es falsa modestia, es mi propio currículum".

Cuando finalizó el evento, la organización le regaló al italiano Fabio Capello y a Bielsa camisetas de Brasil personalizadas. Pero cuando el italiano se paró junto a Tite para la fotografía, el argentino agradeció, se negó a ser retratado con la remera amarilla y se bajó del escenario ante las risas de los asistentes y del propio DT brasileño.

Previamente, Bielsa admitió que no quiere que el conjunto 'verdeamarelo' "gane el Mundial" de Rusia 2018. "Ustedes saben que como argentino no quiero que Brasil gane el Mundial", reconoció, entre risas, en una de sus primeras frases de la charla que dio en el seminario "Somos Fútbol".

No obstante, el 'Loco' elogió que el equipo brasileño ya tenga un lugar asegurado en el próximo Mundial y elogió a Tite. "Van por el buen camino", reconoció. Bielsa utilizó como ejemplo y destacó a los laterales Marcelo y Dani Alves al considerarlos "defensores disfrazados de wines".