Algo se cocina en Quilmes y no tiene buen olor. Es que tras la firma del pacto fiscal y la aprobación del Presupuesto local, Martiniano Molina lanzó un nuevo y agresivo plan de despidos. El recorte de gastos va en línea con las exigencias del gobierno nacional y provincial, que buscan mediante el pacto fiscal ajustar el gasto público. 

Se trata de unos quinientos trabajadores bajo modalidad de contrato, que ya no seguirán cumpliendo funciones desde este martes 2 de enero. En algunos casos (los menos) llegaron notificaciones formales y en otros simplemente se comunicaron de palabra, informó el sitio Infogremiales. Según lo que pudo averiguar el gremio ATE Quilmes la ola de despidos masivos masivos alcanzaría a unos mil empleados de la planta municipal de ese distrito de la tercera sección electoral.

 

 

 

Lejos de disimular las razones, Molina culpó de los recortes a María Egenia Vidal y Mauricio Macri, todos del mismo color político. 

"No le será renovado el contrato laboral que usted poseía con la Municipalidad de Quilmes, por pedido de autoridades provinciales y nacionales, respecto del personal contratado”, se lee en el breve escrito con fecha del 29 de diciembre.

La mayor parte de los despedidos se enteraban de su situación al momento de llegar a trabajar. Por lo cual el Intendente, de pasado gastronómico, dispuso de un fuerte operativo policial que apostó policías uniformados y de civil en todas las delegaciones municipales.

En estos momentos los trabajadores realizan asambleas, vigilados por la policía, y definen los pasos a seguir. Según varias fuentes periodísticas, el plan de ajuste no se queda aquí, sino que la intención es llegar a un recorte de alrededor de mil empleados. El 2018 que acaba de nacer no vino con un pan bajo el brazo, sino con un telegrama de despido.