Un hombre armado que todavía no ha sido identificado irrumpió en el Borderline Bar and Grill, ubicado en Thousand Oaks, al sur de California, y abrió fuego contra un gran grupo de estudiantes que bailaban música country. Mató a 11 personas, hirió entre 10 y 15 y luego se suicidó.

El tirador, que se encontraba vestido de negro, una gorra de béisbol, anteojos de sol y una máscara que cubría la parte inferior de su cara, además tiró granadas de humo en el medio de la pista para confundir a la multitud aterrorizada.

 

 

Entre los muertos se encontraba Ron Helus, un sargento del condado de Ventura que acudió a la escena tras ser alertado por los disparos. El oficial, que se iba a jubilar este año, tenía 29 años de experiencia en la fuerza.

 

Ron Helus, sargento del condado de Ventura

 

Otras 10 y 15 víctimas resultaron heridas durante el masivo tiroteo. Alrededor de las 11.20 pm el tirador caminó hasta la entrada, le disparó al guardia de seguridad, luego a la cajera y arrojó granadas de humo en la pista antes de abrir fuego contra la multitud.

“Yo estaba bailando tranquilamente y escuché lo que yo pensé que era un estadillo de un globo. Estaba confundida. Escuché el ruido varias veces más y cuando me di vuelta lo vi”, dijo Taylor Von Molt, promotora del club, a CNN.

 

 

“Corrí a la salida más cercana, tropecé y me caí. Empecé a tocar todas las puertas que pude hasta que alguien finalmente me contestó y me abrió”, agregó.

El bar era popular entre los estudiantes universitarios ya que permitía el ingreso de menores de 21 años los miércoles por la noche.

Minutos más tarde del incidente, un equipo del SWAT se hizo presente y encontró a 11 personas muertas en el interior del local. “Es una escena horrible, hay sangre por todas partes y el sospechoso es parte de eso. No quise acercarme mucho para no perturbar la investigación”, dijo un oficial del condado de Ventura, Geoff Dean.

 

 

Algunos testigos señalaron que la gente comenzó a romper ventanas con la silla para poder salir cuando escucharon los disparos, mientras que otros se escondieron en los baños y en el sótano. Aquellos que lograron salir corrieron hasta la estación de servicio más cercana para pedir asistencia médica.

Según informó la policía, habían 100 personas dentro del bar cuando el hombre abrió fuego, por lo que es muy probable que el número de víctimas aumente.