Si no vuelve a meter la pata, el destino parece sellado para Jeremy Meeks: con sus 30 años, sus facciones se adecuan a los gustos de la época y ya tiene contrato con una agencia de modelos.

"No hay mal que por bien no venga", dice el lema popular y en este caso se cumple: el hombre fue condenado por un delito, la policía le sacó fotos que se hicieron públicas y ahora es contratado por la agencia White Cross Managment.