La semana pasada la asamblea de trabajadores de Educación, en vilo ante una ola de despidos de 3 mil trabajadores de distintos programas de formación docente, decidió levantar la toma pacífica como una señal de negociación con el Gobierno. La respuesta fue contundente: cuando los trabajadores quisieron volver a hacer su asamblea, se encontraron con un ministerio vallado y atestado de policías.

Las fuerzas de seguridad impidieron el ingreso de los delegados y secretarios de los gremios y como consecuencia de la violencia ejercida, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) lanzó este lunes un paro de 24 horas en el ámbito del ministerio de Educación de la Nación y convocó para el martes a las 11 a un abrazo al Palacio Sarmiento de Buenos Aires, en reclamo por el despido de unos 400 contratados y la posible desvinculación de unos 2.600 tutores a distancia del programa Nuestra Escuela.

En la sede de avenida Santa Fe 1548, la que estuvo tomada durante dos días la semana pasada, hubo incidentes y forcejeos con una grupo de empleados y policías dentro del edificio.

A la espera de un anuncio desde la cartera de Modernización, donde funcionarios del Gobierno nacional se reunieron con representantes de los trabajadores, la oferta que trascendió indica que al menos la mitad de desplazados, podrían ser reincorporados. 

Los trabajadores afectados por la decisión del ministro Bullrich hablan de 400 contratos caídos y de otras 2.600 personas que trabajan en modalidad virtual en riesgo de perder su empleo: "No se renuevan por incumplimiento de horarios", se excusaron las autoridades en declaraciones a ámbito.com, disfrazando lisos y llanos despidos.
 

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