Muy lejos de un discurso conciliador, esos de los que el macrismo nos tiene acostumbrados, Macri se mostró ofuscado y ofendido con la mayoría de los votantes por haberle dado la espalda. Culpó al electorado y al kirchnerismo por la corrida cambiaria y no anunció ninguna medida para palear el desastre económico que se avecina. Lejos de eso pareció hasta vengativo: dijo que esto es una muestra de lo que se viene si en octubre gana el frente Todos. Las redes no lo perdonaron.