Primera dama, Juliana Awada es eso, o al menos es su rol en la visita a Rusia en la que acompañó a su marido a Rusia.

Pero también es dueña de talleres clandestinos, por lo que está denunciada. De esto, con elogios, piropos y críticas, y el rol de los medios sobre cómo utilizan su figura para hacer notas sexistas. 

Twitter, esa botica donde uno encuentra de todo. 

Ampliar contenido