Muchos de los que abandonan el barco de la red social con mayor cantidad de usuarios del mundo, no siempre lo hacen en bueno términos no necesariamente por cuestiones económicas sino también por temas éticos. 

Es así que el expresidente de Facebook (lo fue hasta 2005)- y principal mano derecha de Mark Zuckerberg- Sean Parker concedió una entrevista pública en Philadelphia, Estados Unidos, y se animó a sincerarse frente a los presentes. 

”Las consecuencias involuntarias de una red social cuando crece hasta alcanzar 1.000 o 2.000 millones de personas... cambia literalmente tu relación con la sociedad y entre nosotros. Probablemente sea un obstáculo a tu productividad en formas extrañas. Solo Dios sabe lo que está haciendo al cerebro de nuestros hijos”, planteó Parker. 

Y aseguró que cuando trabajó para estrechar las relaciones entre Facebook y Spotify la clave era que “El proceso de diseño al construir estas aplicaciones (...) estaba todo vinculado a ‘cómo podemos consumir la mayor parte posible de tu tiempo y atención’?”

Tan solo unos días después,  Sandy Parakilas, antiguo jefe de privacidad de la compañía, publicó un artículo firmado en el New York Times titulado: “No podemos confiar en que Facebook se regule a sí mismo”.

En ella, Parakilas relataba como la principal misión de la compañía seguía siendo la recolección de datos por parte de los usuarios “antes que protegerlos de los abusos”.

Además señaló tener remordimientos por los años en los que Facebook era cuna de juegos como Candy Crush o Farmville: “La idea era simple: los usuarios aceptaban dar acceso a sus datos personales a los desarrolladores de los juegos a cambio de poder usar estos juegos adictivos”. Y agregó: “No había protecciones sobre los datos que se enviaban a los desarrolladores”.

Estas declaraciones se suman al escándalo por  la admisión pública de más de 140 millones de usuarios de Facebook e Instagram que estuvieron expuestos a contenido creado por la Internet Research Agency, una compañía con sede en San Petesburgo que el Kremlin contrató para crear operaciones de influencia política en redes sociales. 

Por su parte, Roger McNamee, uno de los primeros inversores en Facebook con la firma Elevation Partners señaló que Facebook tiene “datos personales de todos los adultos y jóvenes” y que lo que ocurre en la plataforma “va directo al cerebro de 2.000 millones de personas, y no tenemos defensas evolutivas para esto”. 

Vía: La Vanguardia