Como lo hizo el año pasado y cada vez que pretende alejarse de los numerosos problemas que su propia gestión produce, Mauricio Macri se escapa a Villa La Angostura, donde encuentra su "lugar en el mundo" y, literalmente, un refugio.

Junto a Juliana Awada y su hija Antonia, el mandatario regresó a esa localidad para pasar las fiestas y descansar, pero difícilmente se lo vea de nuevo paseando y haciendo compras navideñas en comercios de la villa de montaña, como ocurrió el año pasado: el deterioro de la situación económica y social lo expondría a eventuales repudios por parte de los vecinos menos pudientes.

 

 

De hecho, la familia Macri se aloja en un exclusivo y cerradísimo barrio: el Cumelén Country Club, ubicado a 3 kilómetros del centro de La Angostura, un barrio “tradicional” a orillas de la bahía Bustillo del lago Nahuel Huapí, en medio de un frondoso bosque y rodeado de montañas.

 

 

Se trata de un lugar majestuoso y tranquilo de 30 hectáreas paradisíacas sobre las que se levantan millonarias mansiones con playas, cancha de golf, espacios para la práctica de deportes como fútbol, tenis y padel y hermosos senderos para realizar solitarias caminatas.

Allí tiene su palacio andino el "amigo del alma" del Presidente, el empresario contratista del Estado Nicolás Caputo, en cuya propiedad muy probablemente descanse el matrimonio Macri-Awada.