Al padre Farinello
Pescador de hombres, entre la sequía,
padrecito de los descalzos, caminante,
sabías que con una rebanada de pan
se salva el mundo,
jamás fuiste amigo de los fariseos,
nunca alquilaste tu alma, 
jamás dudaste en echar 
a los mercaderes del templo,
tu vida fue como la guitarra del pobre,
como el pájaro que acerca su canto 
a los calabozos del mundo.
 

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