El pasado jueves se llevó a cabo el popular festival español Resurrection Fest, en donde participaron, entre otras bandas, Bad Religion y Bring Me The Horizon.

Todo iba bien hasta que el guitarrista de la banda californiana, Brian Baker, notó un extraño cartel con el rostro de los británicos mientras se paseaba por los pasillos internos del evento, en donde solo los músicos y organizadores tienen acceso. El aviso decía lo siguiente: “Bring Me The Horizon: a esta gente no se la debe parar nunca. Quizás no lleven pase. Pueden ir con quien quieran y a donde quieran, con o sin pase”.

Baker, enojado con esta diferenciación y por el hecho de hacerse las “estrellitas”, publicó la imagen del cartel en su cuenta de Instagram junto con la siguiente frase: “voy a parar a esta gente cada vez que los vea durante el día para decirles que tienen una banda de mierda“.

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La respuesta de los jóvenes británicos no tardó en llegar. En este caso fue su vocalista, Oli Sykes, quien se sumó a la disputa realizando un comentario en la foto: “deberías haberte preguntado por qué llevas en esto desde antes de Cristo y sin embargo tocas antes que nosotros, viejo bastardo arrugado. PD: te vi un par de veces en los pasillos y no me dijiste ni pío. Maricón”.

El baterista de Bring Me The Horizon, Mat Nicholls, se sumó a la charla para apoyar a su compañero de banda: “no me imagino comportándome como una nena de 14 años con tu edad. Los vi unas diez veces y ni siquiera pestañaron. De todas formas tienes cosas más importantes por las que preocuparte, como por ejemplo de tu pensión o el frío. Idiota.”

Finalmente, Baker etiquetó a los británicos en la conversación y respondió: “parece que no entendieron nada en absoluto. El tema acá son los privilegios. Mi post era un comentario hacia su espejismo ilusorio según el cual el equipo que trabaja en un festival de 30 bandas debe memorizarse sus caras para ahorrarles la indignidad de frenarles el paso para que ustedes puedan ir a su camarín o, incluso peor, la humillación de tener que llevar una identificación. La  demostración literal de arrogancia -y la no reconocida ironía que lleva aparejada- era lo que compartía con mis seguidores. Sinceramente no sé si su música es mala o buena, lo quiero decir es que dan asco como seres humanos. Perdón por la confusión”, finalizó el guitarrista de Bad Religion.

Irónicamente, los tres últimos discos de Bring Me The Horizon se publicaron en Estados Unidos vía Epitaph Records, el sello fundado por Brett Gurewitz, el otro guitarrista de Bad Religion.