Beth Goodier, de 20 años, proveniente de Stockport, Greater Manchester, en el Reino Unido, padece de Kleine-Levin -KLS-, también conocido como el síndrome de la "bella durmiente", que hace que duerma 22 horas al día


"He pasado mitad de mi vida en mi cama. Otras personas van a colegios, universidades, consiguen trabajo y se buscan a sí mismos. KLS te roba todo eso en el momento decisivo. Solo recuerdo fragmentos de los episodios, así que es como si mi vida desapareciera", dijo la joven sobre su enfermedad, que comenzó cuando tenía 16 años.

Las personas que sufren esta enfermedad no están despiertos del todo cuando se levantan y a menudo casi no recuerdan nada de lo sucedido, por lo que les cuesta distinguir entre la realidad y el sueño, así como le pasa a Goodier.


Teniendo en cuenta estas características del síndrome, la joven no puede irse de la casa de sus padres o ir a la universidad. De hecho, su madre tuvo que dejar el trabajo, ya que su hija necesita vigilancia todo el día.

"Ahora tengo la edad en la que me gustaría poder marcharme de casa porque de verdad me siento preparada. Pero no lo puedo hacer, ya que necesito que mi madre me vigile", admite Goodier a la BBC.


Son alrededor de mil personas en el mundo los que padecen de este síndrome, de las cuales el 70% son hombres.