Cursed Gravedigger, un brasileño de 27 años, siempre tuvo el sueño de parecerse a un zombie. Para ello, el hombre debió tatuarse el 80 por ciento de su cuerpo, que da la impresión de estar en descomposición, y una máscara de latex que ya parecería ser parte de su cara.

Su trabajo es el ideal para él. "Ayudo a preparar los cuerpos para los estudiantes de medicina. El cuerpo humano es hermoso por dentro y lo quise reflejar en mi cuerpo", dijo.