Colorado, el estado del país norteamericano donde se legalizó la marihuana con fines recreativos, será sede de la primera iglesia dedicada al consumo de cannabis con propósitos espirituales.

La Iglesia Internacional del Cannabis -ICC-, que no cuenta con un libro sagrado ni jerarquías eclesiásticas, le abre las puertas a “personas de todo el mundo que quieren ser parte de una organización que acepta el uso del cannabis en el viaje personal de búsqueda de significado”, explicó uno de sus tres fundadores, Lee Molloy.

Para pertenecer a la congregación, cuyo templo se encuentra en un edificio donde alguna vez estuvo una iglesia luterana, al sur de la ciudad de Denver, hay que hacer una donación que sirve como pago de una membresía. “Es un lugar de reunión para quienes necesitan apoyo para su viaje espiritual y donde no se juzga a nadie”, señaló Molloy.

Teniendo en cuenta que el consumo de marihuana “eleva nuestras mentes hasta alcanzar la mejor versión de nosotros mismos”, los miembros de la iglesia de autodenominaron “elevacionistas”, quienes consideran a la flor del cannabis como “un regalo de la Fuerza Creadora Universal”, agregó Molloy.

"Todos son bienvenidos y todos pueden seguir su propio camino, siempre y cuando recuerden vivir según la Regla de Oro", agregó Molly en referencia a la enseñanza cristiana de amar al prójimo.

La membresía se puede conseguir realizando una donación, la cual se utilizará para remodelar y restaurar el edificio donde ahora opera la iglesia, que requiere de 100.000 dólares para una total reparación.

Si bien se trata de mucho dinero, sus fundadores esperan conseguir la cantidad total dentro del primer mes de operaciones de la nueva iglesia, teniendo en cuenta que ya se ha recaudado casi la tercera parte en tan solo pocos días gracias a la contribución de más de 90 miembros.

Además de ofrecer el entretenimiento apropiado, la iglesia también contará con “seminarios educativos de elevación” con temas relevantes a la intersección de cannabis y espiritualidad. Uno de ellos se enfocará en el “derecho constitucional a practicar la religión” incluido en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

La iglesia dedicada al cannabis ha generado todo tipo reacciones, desde quienes lo consideran una parodia o falta de respeto de la religión tradicional, hasta quienes afirman que las actividades de ICC tendrán un impacto negativo en un vecindario que ha cambiado relativamente poco durante el último medio siglo.

El concejal John Clark, que representa el distrito de Denver donde está la nueva iglesia, indicó a los medios locales que se asegurará que ICC "seguirá las reglas" para que el vecindario se mantenga "seguro y vibrante".

Para Molloy, la controversia no debería existir, según él, porque "el cannabis es un sacramento, el Sacramento de la Flor Sagrada", ya que, consumido ritualmente, "acelera y profundiza el autodescubrimiento y la conexión con la fuerza creativa universal".