Se llama Li Zhisui y fue doctor del mítico padre del comunismo chino: Mao Zedong (Mao Tse Tung), el hombre que, para su pueblo, debía vivir 10.000 años. El día 9 de septiembre de 1976, el hombre más poderoso de ese siglo, murió de un infarto y fue Zhisui quien tuvo que, junto a otros 15 médicos, responder por su muerte.

Hizo lo que pudo y se rajó con miedo a los Estados Unidos, lugar en el que desarrolló el resto de su vida y mientras tanto escribió un libro con sus memorias. Li estuvo al lado de Mao durante 26 años. Algunas cositas sabía.

"El rey solo creía en las terapias de la natación y el sexo con quien se le ocurriera, no se lavaba los dientes y en sus últimos años resolvió que el baño diario era un estorbo".

Pero Li no era sólo su médico oficial, Mao lo tomó casi casi como mano derecha y, cuando el máximo dirigente del partido comunista de China, le contaba cositas, su confidente las anotaba tal cual, para después poder hacer el libro. Un visionario.

Pero lo que tenía de visionario, no lo tuvo de original: al libro le puso 'La vida privada del presidente Mao'. Y tiene detalles bastante interesantes sobre la vida sexual del líder. "Mao no debe morir", era una frase que se repetía hasta el cansancio en esa época, tanto, que hasta los fieles creían que sería cierto. Mao era eterno y quería responder al deseo de inmortalidad de su pueblo.

Por eso, cuando sintió que perdía su potencia sexual, cuando se dio cuenta de que los años no vienen solos, se entregó a la doctrina del Emperador Amarillo. La leyenda sostiene que el emperador consiguió la inmortalidad después de haber hecho el amor con 1.000 vírgenes.

Y bueno. Se copó. Mao empezó una terapia similar y la combinada con enseñanzas taoístas que practicaba con hermosas bailarinas o hijas de sus fieles seguidores, que daban la vida y la vida de sus hijos por él. Además, Mao nadaba. Y nadaba muchísimo.

"Menos de una semana después de haber empezado a trabajar para él, quedé sorprendido cuando me enteré de que el presidente estaba organizando un baile. Los salones de baile habían sido prohibidos como decadentes y burgueses después de la revolución. Pero tras los muros de Zhongnanhai, Mao organizaba fiestas bailables una vez a la semana. Se esperaba que yo asistiera. Entré al inmenso salón Loto de Primavera con Mao. Inmediatamente estaba rodeado de jóvenes atractivas que le coqueteaban para que las sacara a bailar. Una orquesta tocaba 'foxtrot', valses y tangos y Mao bailaba con cada una de las muchachas. Su estilo de baile era despacioso como caminando. Como yo era joven, las muchachas me invitaban a bailar. Pasaron varios años hasta que entendí cuál era el propósito de estas fiestas... En 1961 una de las camas de Mao fue llevada a un cuarto contiguo al salón de baile donde Mao se retiraba a 'descansar' durante las tardes de baile. Varias veces lo vi llevando a una de las jóvenes de su mano hasta el cuarto donde se metía con ella y cerraba la puerta".

Al parecer, a medida que pasaban los años, el comunista casi por definición, buscaba cualquier terapia de rejuvenecimiento. Según el doctor Li, eran las aguas de yin o secreciones vaginales que usaba para complementar su declinante yang o esencia masculina, la fuente del poder, la fuerza y longevidad.

"Se sentía feliz y satisfecho cuando tenía varias muchachas compartiendo su cama simultáneamente. Casi siempre les decía a las jovencitas que leyeran el manual taoísta 'La vía secreta y simple de las muchachas' antes de llegar a su cama. Como el texto era de difícil lectura, ellas me pedían explicaciones con frecuencia".

Pero la actividad sexual no se limitaba a las mujeres. Los guardaespaldas del presidente tenían que darle masajes incluyendo- apalalá- sus partes íntimas.

"En 1964 vi a Mao desnudo que agarró a un joven guardaespaldas y lo comenzó a acariciar. Al principio tomé esa actitud como una evidencia de homosexualismo, pero más tarde concluí que no era más que un insaciable apetito por cualquier forma de sexo".

El doctor continúa develando los trapitos al sol de esta gigante figura pública y cuenta que, Mao quería estar vivo y sexualmente activo hasta los 80, pero no lo logró. Los primeros signos de impotencia aparecieron antes. El tipo enloqueció y hasta, cuentan, se llegó a inyectar extracto de cuernos de venado para revertirlo.

"En todos los años que trabajé para Mao, nunca fui capaz de educarlo en la medicina moderna. A él le faltaban los más rudimentarios conocimientos del sistema reproductor del ser humano. Cuando le dije que las pruebas de laboratorio habían revelado que él era infértil, respondió: '¿Eso significa que me volví eunuco?'. A Mao no le preocupaba la infertilidad pues ya había sido padre de por lo menos seis niños con cuatro esposas".

La vida promiscua del presidente no pudo ser ocultada a los ojos de su mujer, Jian Qing. Quien vivió, siempre según el médico, muy triste por la situación.

"Varias veces ella lo encontró con otras mujeres incluyendo sus propias enfermeras. La conducta de Mao la hirió profundamente. Una vez la encontré llorando en una banca afuera de la residencia de Mao. Sollozante dijo que nadie, ni siquiera Stalin, podía ganar una batalla política con su esposo, y así mismo ninguna mujer podía ganar jamás una batalla por su amor. Su gran temor era que Mao la dejara. Mao no podía entenderlo. 'Yo le he dicho que no es verdad, pero ella sigue preocupada', dijo Mao. '¿No le parece extraño?'".

Fuente: http://www.semana.com/, https://es.wikipedia.org/wiki/Mao_Zedong doctrina del Emperador Amarillo

Foto principal: Andy Warhol.