Se acerca fin de año y la escalada inflacionaria continúa siendo un golpe duro al bolsillo. Los precios tras la corrida cambiaría se aceleraron aún más y pasar por las góndolas se volvió un deporte de riesgo. Productos sin precio por largos días y etiquetas tan remarcadas que no se ven, fueron alguno de los hechos que los argentinos sufrieron durante los últimos meses de este 2018.

Pero ¿qué pasa con la mamá o el papá que a duras penas juntaba las monedas para comprar un litro de leche, o un kilo de pan, o arroz y fideos? ¿qué pasa con las familias que ya estaban cerca de la marginalidad? ¿cuántos argentinos se van a dormir con hambre? ¿cuántos chicos en el país no comen de forma sana ni nutritiva? Empecemos a trazar el camino.

Las mediciones de octubre 

Según el propio INDEC la canasta básica total (que define la línea de pobreza) que mide por ejemplo los precios de las verduras, los lácteos, las carnes, los huevos y cereales, entre otras cosas, subió 7,5% en octubre y lleva en lo que va del año un 54,6%. En tanto, la canasta básica alimentaria (que define la línea de indigencia) también subió 7,5% en octubre (y 51,5% en el último año).

Por su parte el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) en su relevamiento de productos indicó que los alimentos subieron 5,2% en octubre y 40,5% en el último año. En octubre las subas más fuertes se produjeron en verduras (11,2%) y bebidas sin alcohol (9,5%). Esta es la tabla de relevamiento completa.

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Los alimentos medidos anualmente

Según datos de la Universidad Nacional de Avellaneda la canasta de alimentos aumentó hasta un 123,7% en un año tomando como punto de partida agosto del 2017 y de salida el mismo mes de este año. Algunos de los guarismos arrojan que la harina incrementó un 123,7%, un 64,9% los fideos, un 54,6% el arroz, un 53,4% los huevos, un 48,9% aceite y un 46,6% el pan francés.

Esa misma casa de estudios indicó que la canasta de alimentación esencial sufrió aumentos de hasta 42,5% en el último año. Lo que implica que las marcas del segmento “económico” fueron las que mayores aumentos verificaron. Así se puede develar de estas cifras que cuanto más pobre, más aumentos se pagó.

¿Cuántos nuevos pobres e indigentes hay por culpa de la inflación?

Según el INDEC en octubre una familia tipo necesitó que el ingreso mínimo requerido para llegar a cubrir la canasta sea 24.241 pesos. Para no caer en la indigencia el ingreso familiar mínimo debe ser de $9.735,42.

De los números mencionados en el punto anterior (las cifras de octubre) se desprende la siguiente premisa: el aumento en los alimentos y por ende de la cifra mínima para no caer en la pobreza es muy superior a la inflación general de este año.

En septiembre el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos informó que 27,3% de los argentinos está en situación de pobreza y que el 4,9% es indigente. Además un informe presentado por el Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, dice que nuestro país se encuentra en el puesto número siete en el ranking de Latinoamérica de países con mayor índice de pobreza.

Con estas cifras Argentina es uno de los países que más se está empobreciendo en la región.

Los analistas explican que a la escalonada sin precedentes de precios enmarcadas en recomposiciones de ingresos muy insuficientes y con la suba del desempleo impulsada por la recesión, se proyecta que la tasa de pobreza podría escalar al 32% en la medición del segundo semestre.