En un marco tan espectacular como hostil, y después de los incidentes de la previa, Independiente volvió a hacer historia, recuperó la mística y se consagró campeón de la Copa Sudamericana nada menos que en el Maracaná de Rio de Janeiro.

Flamengo abrió la cuenta rápidamente y parecía que iba a ser una pesadilla para los de Ariel Holan, pero se lo llevaron puesto a Maxi Meza en el área, el árbitro cobró penal, y después que el VAR avalara la sanción, Ezequiel Barco igualó el partido.

El pibe de 18 años fue una de las grandes figuras del encuentro. Tuvo el segundo el ‘Rojo’ en el complemento, con un jugadón de Emmanuel Gigliotti que un defensor local sacó en la línea, y también sufrió con los avances del desesperado Flamengo.

Con el 1-1, y gracias al 2-1 obtenido la semana pasada en Avellaneda, Independiente conquistó su segunda Sudamericana, y vuelve a sonreír después de siete años sin alegrías internacionales. Encima, el año próximo regresa a la Libertadores.