La inseguridad no le es ajena a nadie, se sabe. Tampoco a los futbolistas. Y menos aún a los del Ascenso. Así, este sábado ocurrió un episodio delictivo lamentable que generó el susto y estupor de toda la Primera D y el mundo de las divisiones menores del fútbol argentino. ¿Qué ocurrió? Ariel Acevedo, jugador del Club Deportivo y Social Juventud Unida, fue víctima de un robo cuando se dirigía al entrenamiento y recibió un balazo en una de sus manos.

Cerca de las ocho de la mañana, el mencionado volante del Lobo Rojo junto a dos de sus compañeros, Alvaro Brito y Nicolás Riquelme, se trasladaban a la práctica matinal del equipo en el estadio (queda en el corazón de Muñiz, partido de San Miguel) cuando fueron abordados por al menos cuatro delicuentes armados en el Barrio Santa Maríadel mencionado municipio.

Según trascendió, a diferencia de sus compañeros de equipo, Acevedo no pudo escapar del momento y, tras ser despojado de sus pertenencias, recibió un disparo de arma de fuego en una de sus manos. El impacto de la bala, afortunadamente, no fue de gravedad (dio en uno de sus dedos, pero no comprometió ningún hueso).

Tras ello, el hombre de Juventud fue trasladado al Hospital de San Miguel, donde recibió las pertinentes curaciones y se constató que el balazo, efectivamente, no significó alta peligrosidad. Así, el jugador fue enviado a su casa a hacer reposo y descansar. Terrible.

Cabe señalar que, este martes y buscando el ascenso a la Primera C, Unida enfrentará a LN Alem por una de las semifinales del Reducido de la Primera D (se jugará en General Rodríguez).

 

 

 

Olé