"Un año negro" es una expresión que se repite a la hora de pensar el sector nacional de la industria editorial en lo que fue el último año y con el próximo inicio de una de las ferias del libro más importantes del mundo en la ciudad de Buenos Aires. 

Las estadísticas difundidas por  la Cámara Argentina del Libro (CAL) marcaron en números la expresión negativa del sector que en 2016 tuvo una caída del 25 % en las ventas respecto al año anterior lo que representó que se vendieron casi 21 millones de ejemplares menos.



"En lo que va del 2017 en general la tendencia es de una caída de entre 15% y 20%", señaló Graciela Rosenberg, presidenta de la CAL, en declaraciones a El Cronista. Y agregó: “Además de la caída de ventas, hubo menos compra por parte del Estado”.

También se redujo el número de títulos nuevos como así también se editaron tiradas más pequeñas. Mientras que en 2015 se habían publicado 29.220 novedades, en 2016 fueron 27.710. Es decir, casi 1.500 títulos menos.

Mientras que en 2015 hubo al menos 341 editoriales que publicaron títulos, durante el año pasado fueron sólo 280. Por lo tanto, 61 empresas no publicaron novedades a lo largo de 2016, además del cierre de varias librerías. 

Por otro lado, el año pasado marcó un verdadero incremento en las importaciones de libros con la apertura (a través de la Resolución 1/2016 de Cambiemos) a productos del exterior que antes estaban limitadas abajo el argumento de  "promover la pluralidad de voces y democratizar el acceso a los libros provenientes del extranjero y fortalecer el vínculo cultural del país con la región y el exterior".



De acuerdo a las cifras de la CAL, difundidas por el periodista Damián Fresolene, las importaciones pasaron de 40 millones de dólares en 2015 a 78,6 millones en 2016. Al tiempo que las exportaciones se mantuvieron estables. Por lo pronto, en lo que va de este año, la estimaciones son de 24 millones de dólares para el primer trimestre, contra 15 millones para el mismo período de 2016.

"El año pasado y este primer trimestre fue durísimo. Calculo que marzo debe haber sido el peor mes de la industria en los últimos cuatro años", sentenció Ignacio Iraola, director Editorial Cono Sur de Grupo Planeta, en diálogo con El Cronista. Y concluyó: "Si se vende menos comida, el libro pasa a ser directamente algo de tercera o cuarta importancia". 

Fuentes: El Cronista/ La política argentina