Una ardilla se enfrentó a una lucha muy similar a cualquiera que haya tomado unos tragos de más y tuvo dificultades para volver a su casa.


Y es que, después de comer muchas manzanas fermentadas, el roedor se emborrachó hasta tal punto de no poder coordinar correctamente en la nieve, dando saltos de un lado a otro sin poder avanzar.


Al principio, la persona que filmó el video pensó que la ardilla estaba herida, pero luego se dio cuenta que se había embriagado con manzanas fermentadas, al igual que le ocurrió a un alce que quedó atrapado en un árbol y tuvo que ser rescatado en 2011.