"Cuidate, cuidá a nuestros cuatro hijos, y si no vuelvo de Malvinas quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito", le había dicho Castagnari a su esposa antes de partir para Malvinas. Lugar de donde nunca más volvió. 

Gustavito era el primer hijo de la pareja que murió por un cáncer a la corta edad de tres años. Y hasta ahora, el deseo de Luis Darío no se pudo cumplir. Como dijimos, hasta ahora...

Después de 36 años de lucha y espera su mujer lo logró. Desde Río Cuarto -donde descansarán los restos del Teniente- la esposa de Castagnari inició los trámites entre 2014 y 2015 para trasladar el cuerpo desde Darwin. 

Años de lucha la llevaron a que se coordinen esfuerzos para traer el cuerpo, cuyo viaje fue financiado por el propio empresario de Aeropuertos Argentina 2000, Eduardo Eurnekian. 

La mujer también fue acompañada en este proceso por Richard Jones, funcionario de la embajada británica: "Estoy muy agradecida a todo el mundo. También a los isleños que comprendieron que es una cuestión humanitaria y autorizaron la exhumación".

Tal como rescata Infobae en una entrevista, Luis le había dicho infinidad de veces a su mujer: "Si pudiera elegir cómo terminar mi vida, le pediría a Dios morir defendiendo la Patria".

La muerte lo encontró como oficial de guardia, corriendo con una radio en sus manos mientras daba órdenes y buscaba proteger a sus hombres. En medio de un feroz bombardeo inglés se acercó a los integrantes del Escuadrón Pucará para indicarles dónde estaban los refugios. Los oficiales lograron protegerse. Castagnari no pudo llegar.

Eran las once y veinte de la noche del 29 de mayo cuando las esquirlas del misil Sea lung, lanzado desde el destructor HMS Glamorgan, perforaron el cuerpo del primer teniente.

El 30 de mayo por la tarde fue enterrado en el cementerio civil de la Isla Soledad. El sacerdote Pacheco bendijo su cruz. El brigadier Castellano lo despidió: "Hoy sepultamos a un soldado que dio la vida por la Patria y sus camaradas".

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