Sí, la fiebre del vinilo era una buena excusa para que la producción que trabaja con la cantante y actriz propusiera una edición en este revalorizado formato. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que los seguidores de Lali no representan a esa masa de fanáticos del sonido de las décadas de 1960, 1970 o 1980. Para ellos, es lo mismo que un CD, pero más caro.

Además, las 'lalitas' consideran que es difícil conseguir los antiguos tocadiscos o bandejas. Entre otras de las quejas, la mayoría apuntó contra el valor de la edición deluxe, que además no tiene nuevas canciones, ni remixes, ni nada que no se pueda escuchar en el CD "Soy".  

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