"Juan armó esta parrilla en la puerta de su casa para los obreros de la zona. Así ellos almuerzan y él se gana una changa", había escrito la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, en su cuenta de Twitter. El twitt duró poco, tuvo que borrarlo porque le llovieron las críticas. Con rapidez, su equipo de comunicación decidió dar de baja la publicación, pero fue tarde.