Se trata de Swami Sivananda, un monje religioso proveniente de la ciudad de Benarés, en la India, que dice ser el hombre más viejo del mundo. Su documento indica que tiene 120 años, aunque deberá someterse a diversos estudios para demostrar que su edad es real.

Sivananda, de apenas 1,58 metros de altura, pero de una gran flexibilidad, creció en la pobreza extrema y optó por convertirse en monje. Ahora lleva una vida humilde, disciplinada y dedicada al celibato.

Según explicó, su secreto para la longevidad son los alimentos sanos: no consume especias, practica varias horas diarias de yoga y dice que nunca mantuvo relaciones sexuales.

Si logra el récord que busca, superará al japonés Jiroemon Kimura, que murió en junio de 2013 a los 116 años y 54 días.

Sus seguidores, que lo suelen acompañar a todos lados, fueron los que lo animaron a lanzarse en busca del récord, aunque ahora enfrenta un problema: demostrar que su edad es verdadera más allá de lo que diga su pasaporte.