Mais Vignes nació seis semanas antes de lo previsto en diciembre de 2009 en el Hospital Regional de Waterford, en Irlanda. Pero lo más extraño es que nació sin sangre, y, a pesar de todo, logró sobrevivir.


El increíble caso necesitó tres transfusiones para dotarla de sangre por intermedio del cordón umbilical, ya que el cuerpo de su madre había absorbido hasta la última gota de sus plaquetas, según informó el sitio inglés Daily Telegraph.


Además de perder su sangre, Maisy fue privada de oxígeno durante su gestación, por lo que los médicos temían que tuviese una capacidad mental reducida, pero esto no fue así.


Esta semana empezó sala de cuatro y su madre, Emma Vigne, es pura alegría. Recordó ese momento: "Me dijeron que Maisy no tenía sangre, sólo un poco de plasma transparente. Intentaron encontrarle una vena para hacerle una extracción, pero no pudieron. Le dieron la primera transfusión a través del cordón umbilical", aseguró.