Clare Ettinger, de 17 años, egresó de una escuela religiosa ubicada en Richmond, Estados Unidos, y al igual que sus compañeros, asistió al tan ansiado baile de graduación. Lo que la joven no tuvo en cuenta fue que su vestido iba a revolucionar a todos los hombres allí presentes.


Si bien era un vestido de gala completamente apropiado para un baile, la joven tuvo que retirarse luego de que algunos de sus compañeros varones y en especial los padres, expresaran que las curvas de Clare les provocaba "pensamientos impuros".

Según explicó la joven, cuando llegó al baile de graduación, una de las organizadoras le indicó que su vestido era "inapropiado", y luego le repitió los requisitos del código de vestimenta al pie de la letra.


Más tarde, mientras Clara se divertía con sus amigos y bailaba un poco luciendo su vestido, la misma mujer que la increpó al entrar la tomó del brazo y la llevó a un rincón apartado de la fiesta para informarle que muchos de sus compañeros y algunos varones adultos, habían dicho que verla los ponía un tanto "nerviosos".

Según la organizadora del baile y algunos padres de familia, Clare vestía "muy provocativa". Por otro lado, la joven cuenta que uno de los padres que se encontraba sentado en uno de los palcos del salón, no la dejaba de observar y prácticamente "se la comía con los ojos".


"Me dijeron que mi forma de vestir y mover mi cuerpo había provocado que hombres tuvieran pensamientos impuros, lo que implica que mi responsabilidad es controlar los pensamientos y cuerpos de otras personas.", dijo irónicamente.

"Yo no soy culpable de que algún padre pervertido de 45 años me desee con locura sólo por que llevó puesto un brillante vestido de graduación. Si piensan que lo soy, entonces quienes tienen un problema son ustedes", concluyó.