La fotografía difundida en las últimas horas por AFP sensibiliza de manera extrema a quien la observe. Un bebe de pocos meses jalado por brazos desesperados que intentan sacarlo del agua. Un bebé cuyo rescate se convierte en un  número más que se suma a la escalofriante cifra de 10 mil personas que intentan alcanzar la costas europeas. 

Y no solo es esta foto aterradora del bebé en el Canal de Sicilia,  en Italia, también es Aylan Kurdi muerto en las playas turcas; un país que iba a ser usado como "solución" por Merkel a cambio de su entrada a la Unión Europea. Y también es "La Jungla" de Calais y el muro que comenzó a construir Inglaterra para evitar que lleguen más refugiados a sus tierras. Y los botes, botes que en tan solo 48 horas  lograron sacar del agua, y de una muerte segura, a 10.655 migrantes que habían partido de Libia y que buscan una vida mejor. 

También es la falta de pragmatismo político que se cierra en supuestas buenas intenciones diplomáticas, acuerdos que se caen ante presiones económicas y una desidia provocada en el continente más pobre del mundo por los países más ricos. 

Mientras tanto, los botes siguen sacando personas del agua. Algunas, todavía con vida y la esperanza de no ser deportadas para no tener que volver a atravesar el océano.