Nicaragua vivió este último domingo la quinta jornada consecutiva de manifestaciones contra la reforma de la Seguridad Social impuesta por el Gobierno del presidente Daniel Ortega.

Las protestas que fueron duramente reprimidas por la policía y grupos parapoliciales, además del despliegue del Ejército, dejaron al menos 25 muertos, entre ellos un periodista-  Ángel Ganoa, alcanzado por un disparo en la cabeza- que se encontraba cubriendo los acontecimientos. 

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Acosado por la demanda social y las fuertes críticas internacionales- incluso Estados Unidos ordenó la salida de los familiares de diplómaticos en ese país-, Ortega se vio obligado a dar marcha atrás con el plan de reformas sociales que reducía las jubilacionesy aumentaba la carga impositiva para los trabajadores. 

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El mandatario se vio obligado a aceptar que sus propuestas no tuvieron “viabilidad” y crearon una “situación dramática”, lo que debilitó su Gobierno ante los ojos de la oposición, la sociedad y la comunidad internacional.

La reforma que había impuesto Ortega, el miércoles pasado, reducía  las pensiones un 5% y aumenta las contribuciones de empresas y trabajadores para rescatar al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). 

(Efe)

A pesar del intento de Ortega de negociar con sectores privados, las manifestaciones y protestas no cedieron y se multiplicaron en diversos puntos del país; en especial en la capital, Managua.

Por su parte, el clero nicaragüense secundó  la preocupación del papa Francisco. “El papa Francisco se ha expresado muy de mañana preocupado por la situación del pueblo de Nicaragua y nosotros nos unimos al Papa en esa preocupación... Aunque muchos quieran sembrar el odio y la represión, no estamos solos”, dijo el rector de la catedral metropolitana de Managua, Luis Herrera, durante la homilía dominical.

Las mayores protestas se han producido en zonas consideradas “bastiones sandinistas”, que históricamente han dado su apoyo al FSLN y a Daniel Ortega. Por otra parte, el Departamento de Estado de EE UU condenó “la violencia y el uso excesivo de la fuerza” de la policía durante las protestas en Nicaragua.

Además, la Organización de Estados Americanos (OEA)  pidió abrir un proceso del diálogo: "El enfrentamiento violento nunca ha sido solución política, por lo que abogamos por la apertura de espacios de participación que reparen la convivencia entre las partes". 

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