Todo se inició el sábado pasado cuando unos 800 refugiados fueron desalojados de un inmueble en Roma y al menos un centenar decidió acampar en Piazza Independenza en Roma, Italia. 

Con una tensión creciente entre policías e inmigrantes asilados, la situación terminó en el uso de cañones de agua por parte de los antidisturbios para despejar la plaza.

En el edificio- ocupado desde hace unos 5 años- podía verse una bandera con la frase “somos refugiados, no terroristas” en italiano.  La mayoría de los refugiados son de origen eritreo y se les había concedido asilo previamente aunque las autoridades indicaron que no querían aceptar el nuevo alojamiento que les ofrecía el Ayuntamiento romano. 

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La policía de Roma ha informado en un comunicado que dos personas han sido detenidas, al tiempo que afirma que los refugiados contaban con contenedores de gas y que han golpeado a varios agentes con rocas, botellas y spray de pimienta. Por su parte, Médicos Sin Fronteras atendió a 13 personas, una de ellas con una fractura. 

“Es difícil ver el uso del cañón de agua en las personas como algo necesario o proporcional”, señaló Judith Sunderland, directora asociada para Europa de Human Rights Watch. Y agregó: “Las autoridades deben encontrar con urgencia viviendas alternativas apropiadas e investigar el uso de la fuerza por parte de la policía durante el desalojo".