Después del inicio de una gran ofensiva del ejército iraquí aliado con los kurdos contra Mosul, el último bastión del Estado Islámico (EI), los terroristas intentan desviar la atención de ese centro de combate y lanzaron este viernes un ataque contra el sur de la ciudad iraquí de Kirkuk.

Los yihadistas lograron tomar por unas horas un hotel, una mezquita y varios puestos de policía, según informó la prensa local aunque la situación ya parece estar controlada. 

Los fieles al EI entraron a Kirkuk desde varios flancos e hicieron explotar tres coches bomba, provocando al menos 22 muertos, aunque no lograron tomar las instalaciones petrolíferas de la ciudad. 

"Todos los milicianos que atacaron el edificio de emergencias de la Policía y la vieja sede de la dirección de Policía de Kirkuk han sido abatidos pero todavía [al anochecer] hay un cierto número de milicianos en el distrito de Dumez", aseguró el jefe de policía de distrito, general Sarhad Qadir a la BBC. 

Después de varios enfrentamientos el gobernador de la ciudad, Nachmeldín Karin, aseguró que  la situación está bajo control y que se estableció el toque de queda para evitar que los ciudadanos caigan en manos de los extremistas; aunque Naciones Unidas asegura que unas 550 familias están en peligro de ser utilizadas como escudos humanos por parte de los yihadistas. 

Kirkuk y sus alrededores ahora están controlados por los combatientes peshmerga kurdos, después de que los iraquíes permitieran el avance de ISIS desde 2014,  y se espera que lleguen más soldados del ejército aliado.