El hecho ocurrió en un hotel de la capital parisina, donde estaba alojada Kim Kardashian, quien visitó la ciudad con motivo de disfrutar de la 'Semana de la Moda'. Pero, en cambio, se llevó una sorpresa no grata.

Dos hombres, vestidos de policías, pero encapuchados la encañonaron en su habitación. Ingresaron y le robaron joyas valuadas en 10 millones de dólares.

La modelo fue encerrada en el baño y si bien "estaba bastante asustada", según la vocera oficial, no presentaba daños físicos. Aunque, tal como agregó su representante, todavía está "bastante mal".

Tal es así que se la vio a la modelo tomar el avión que la llevaría de nuevo a los Estados Unidos tapada con un manto negro para no ser vista. Quizá como parte de la paranoia propia que le generó el robo.

Su marido, el rapero Kanye West, tuvo que parar un show que lleva adelante en un festival en Nueva York. "Perdón, pero surgió una emergencia familiar", dijo el cantante, y se retiró del escenario.

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