Nota 'Marca' de España:

Se rajaron camisetas, se destrozó el balón pero no se rompieron las quinielas de un partido que apuntaba al empate y terminó con reparto de puntos en el marcador. Tanto a Francia como a Suiza les venía bien sumar los dos para estar en los octavos de final y así terminó el choque. Los galos pasan de ronda como primeros de grupo y los suizos lo hacen como segundos.

Es cierto que el final fue el esperado, pero el camino no envidió para nada a las bonitas rutas que se han visto en esta Eurocopa. Tres postes, buenas paradas de los porteros y balones sacados bajo los palos fueron algunas de las acciones que se vieron en Lille en un partido que fue intenso hasta los últimos minutos y que terminó con un penalti no señalado de Sagna sobre Dzemaili.

El primer susto del choque lo dio Suiza con un mal despeje de Pogba que no pudo mandar al fondo de la red Djourou. Francia salió a tener el balón de inicio, pero se encontró con su rival llegando hasta la portería de Lloris y con una mayor posesión de los suizos.

Con las buenas noticias que llegaba desde Lyon, donde Albania superó a Rumanía, Francia empezó a probar a Sommer. Deschamps había dado descanso a Payet y Giroud, pero tenía a un Pogba que se echó el equipo a su espalda en el primer acto. En varias ocasiones demostró su potencia para llegar hasta la frontal del área rival. Rápida zancada y duro disparo que primero despejó Sommer con la ayuda del larguero, después mandó a córner el meta suizo y en el tercero sólo salvó la madera. Con la izquierda y con la derecha. Daba igual una que otra, el peligro era constante.

Suiza dejó una buena imagen mientras Griezmann era el mayor efectivo en ataque de unos galos que no encontraron a Gignac y Coman. Mehmedi creó problemas con su velocidad junto a Ricardo Rodríguez, pero todo balón que llegaba a los dominios de Rami y de Koscielny era despejados por dos centrales que están cumpliendo en el torneo.

La segunda mitad fue otra historia. Pogba retrasó unos metros su posición y Francia recurrió a Sissoko para superar las líneas rivales. El del Newcastle, con el balón pegado al pie, repitió en tres ocasiones sus galopadas de 50 metros para que, una de ellas, terminara con el remate de Payet. El del West Ham salió a falta de media hora para el final y tuvo tiempo para mandar el balón al larguero cuando todo el estadio cantaba el gol. Hizo reaccionar a su equipo pero, en esta ocasión, no pudo anotar con una clara falta a favor que dispuso en los últimos minutos.

Así, se pasó de un choque intenso por momentos, con camisetas rotas y un balón pinchado, a dos equipos que, como se esperaba antes de la cita, ya descansan en los octavos de final. Veremos cómo responde la anfitriona cuando la competición les exija un salto de nivel y si Suiza es capaz de dar la campanada en las próximas fases.

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