"Borges es probablemente el único escritor contemporáneo de nuestra lengua equivalente a los grandes clásicos del idioma, a Cervantes, a Quevedo, a Góngora", aseguró ayer Mario Vargas Llosa durante la conferencia que dictó en la Universidad Complutense de Madrid como cierre del curso de verano Borges en su siglo, en el año que se cumple el treinta aniversario de su muerte. 

Además recordó cuando lo entrevistó en 1963 al autor de El Aleph en  la radio parisiense en la que trabajaba como traductor de noticias  y aseguró que cuando "Le pregunté qué era para él la política. Me dijo: `Es una de las formas del tedio´". 

El escritor que estuvo recientemente en la Feria del Libro de Buenos Aires citó de memoria el principio de "Los teólogos", su cuento preferido y aseguró: "Uno de los aspectos más interesantes es su originalidad. Borges no tiene antecedentes. Y sus fuentes son inabarcables: literatura argentina, francesa, británica, filosofía, religión, ciencia. Todo al pasar por Borges se volvía literatura. Era una máquina que transformaba todo en literatura."

Borges, Vargas Llosa y Alicia Jurado en 1985

Y aseguró que "Borges es una pésima influencia" ya que "Es tan radicalmente original que sus imitadores se delatan a sí mismos" y aseguró que "alguna huella habrá dejado en mí, aunque esté en las antípodas de lo que yo soy como escritor".

"Recuerdo que me creó un conflicto enorme. Yo era sartreano. Creía en el escritor comprometido, en que las palabras eran actos y debían influir en la historia. Y de repente me encuentro con este hombre desinteresado de su tiempo, que habla de política de manera despectiva, que vivía en una especie de irrealidad, pero que lo leía y quedaba embrujado", planteó Vargas Llosa y señaló que siente que nunca lo conoció realmente: "Jamás tuve la sensación de que hablaba con Borges, sino que lo hacía con la persona literaria detrás de la cual él se escondía."

 "Para él la literatura sustituyó la vida. Su vida fue leer, pensar, crear. El resto es una rutina, poblada de frustraciones vitales", señaló el autor de Cinco esquinas y subrayó: "Hay zonas que son inexistentes, como el sexo. Y el amor incluso está presente en la literatura de Borges siempre como una ausencia".

"Yo creo que fue uno de los primeros escritores latinoamericanos que le demostró al mundo que podía escribir sobre todos los temas, sobre Shakespeare por ejemplo, y hacerlo con absoluta originalidad. En esa universalidad hay algo latinoamericano: la libertad de no tener el peso de una tradición literaria que lo aplastase", aseguró y se refirió al mito de Borges como "apolítico" y recordó que durante la Guerra de Malvinas aseguró que la Argentina y Gran Bretaña "eran dos pelados que pelean por un peine" aunque le criticó que haya aceptado una condecoración de Pinochet y su "debilidad por las dictaduras militares".


Fuentes: EFE/La Nación.