Si bien el nombre puede resultar bastante pomposo el método de la “solución enzimática” no es otra cosa que saliva para realizar una limpieza superficial de obras de arte que están valuadas en millones de dólares.

La restauradora Anny Aviram, que trabaja en uno de los museos de artes contemporáneos más importantes del mundo, contó a EFE cómo es el delicado y extenuante trabajo: "Primero pasamos un bastoncillo con saliva y luego otro seco, para retirar la suciedad". El método resulta eficaz ya que la saliva está compuesta en un 90% por agua y el resto son agentes minerales. 

Sin embargo el proceso es muy lento y requiere de mucha paciencia. Aviram señala:  "no puedes estar ocho horas limpiando con saliva... se te acaba". Y aclara que “no a todas horas la saliva es válida para el trabajo, depende de factores como la alimentación”. 

"El santo grial del MoMA es mantenerse en 70 grados Farenheit (21,1 grados centígrados) y un 50 % de humedad relativa", señaló Nelson Nievas, uno de los encargados de operaciones del edificio en pleno Manhattan que no sólo debe combatir la polución sino también los gérmes y suciedad que llevan las 12 mil personas que visitan a diario el lugar.